Cuento herido, las cosas que no salen como quiero, temiendo siempre parecer peor de como se realmente ser.
Cuentas precisas que me recuerdan las miradas que he evitado... y cuantas las palabras que no he pronunciado, por no arriesgar y fallar...
El viaje que comienzo, para estar más seguro, para estar más cercano a mí mismo.
Pero no, no bastará...
Paso la vida deslizando, como una mañana fría en la que me tapo contra mi vergüenza.
Me deslizo otra vez, como si no esperara mas que sorprender todas las caras ausentes... distraídas que no entienden mi silencio.
Hay un mundo de intentos tras los ojos transparentes que cerraré...
Siento de nuevo la esquina de aquel valor que me falta, que en un segundo vuelve mi mirada mas baja y mis razones invisibles.
Cuento de nuevo los días que, aun sabiendo, no podrán esperar. Pues cerré muchas puertas que no puedo abrir ya.
Abrazo lo que no tengo ya... La casa, la ropa, la alegría, mi sonrisa que se va... para volver más tarde... Tan solo para amarme un poco más...
Y no quiero más errores, pero quiero vivir más.
Porque quien no vive deja el rastro del error mas grande...
Hay un mundo de intentos tras los ojos transparentes... que cerraré.
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