Iba a contar algo esta noche... pero se me ha olvidado...
Venia a casa bajo el calor de 2 grados en la calle... y se ve que eso ha influido en mi memoria...
Supongo que el alcohol que destroza mi hígado esta noche no tiene nada que ver con que se me olviden las cosas... No se...
Ahora estoy aquí. Sentado en la misma silla que ve mi vida pasar sin echarme. Nunca se queja de las horas que paso sobre ella, porque se que me anhela... Eran muchas las horas que pasaba con mis posaderas encima... y ya, por suerte o desgracia, la vida no me permite pasar mucho mas tiempo con ella.
Yo también echo de menos este particular asiento.
Conduciendo hacia mi casa pensaba en mi situación. Y me he dado cuenta de que he madurado.
Ya no soy aquel chiquillo que jugaba con las horas intentando acumularlas para gastarlas mas tarde. Ya no soy aquella bala perdida que hacía las cosas sin pensar.
Ahora medito cada paso que doy, mido cada palabra que digo... y si no veo apropiado el momento me callo cabizbajo escuchando a los demás, o el silencio... como muchas veces ocurre.
Me veo raro... Es como si no me conociera.
Dormir bajo cuatro plantas de casa... Yo solo.
Por dios, pensarlo me da miedo... pero escribirlo aun puedo.
Siempre fui muy miedoso... Escuchar cualquier ruido en la noche (o en el día) me aterraba.
Ahora hago como si no lo hubiese escuchado y vuelvo a cerrar los ojos.
Ya tampoco soy aquella persona a la que todo el mundo quería (y está feo que yo lo diga, pero antes, no hace mucho tiempo, la gente me veía como alguien para querer... (((cosa que me ha traído mas de un problema)))
He cambiado, y me alegro de ello.
Creo que he madurado. Creo no... HE MADURADO.
Ya no sonrió por todo, como antes. Ya no me dejo llevar por cada situación.
Ahora la situación la pongo yo, y sonrió solo si me apetece hacerlo.
Antes siempre intentaba que la gente que me rodea se sintiera bien bajo mi compañía...
Ya no... Y me duele. Porque quiero que las personas que están a mi lado se sientan bien, a gusto, y que deseen repetir de mi compañía. Pero hay algo que no me deja dedicarme a los demás.
No se que será, pero hoy por hoy me siento egoísta, y necesito de mí para mí.
Poco tiempo tengo para estar conmigo, pero el poco que tengo... lo disfruto. Me acompaño en todo momento, y nunca me dejo solo.
Y que conste que no hablo solo. Porque mi amiga soledad escucha lo que pienso. Y nunca se hace la tonta para esquivarme. Aunque haya cambiado y ya no sea tan agradable convivir con ella.
A veces echo de menos el alocado yo que he dejado atrás...
A veces quisiera volver a tener 15 años... y revivir aquellos momentos con la madurez que hoy día que logrado conseguir.
1 comentario:
Tu has madurado pero no has de dejar que el adulto se coma al niño recuerda que para ser feliz siempre tenemos que ser niños, aunque en los momentos que hay que ser adulto, se es adulto. Como todo en esta vida se basa en el equilibro.
Tu puedes haber madurado pero siempre serás mi niño chico. te quiero !
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