viernes, agosto 22

Amiga soledad

Creo que estoy cambiando...


No se si será por la edad o por la mala leche que acumulo día a día...


Noto que estoy cambiando.



Antes, no hace mucho tiempo, mi cuerpo y mi mente aguantaban hasta altas horas de la madrugada... No hacía nada en concreto, solo pensaba acompañado de mi música favorita, un kacharrito en las manos, y como no, de mi amada soledad.

Disfrutaba de la noche... Ese espacio de día en el que todos dormían, menos yo.
Quizá sea porque ya no necesito de esa amiga soledad que siempre andaba colgada a mi, dándome el calor que necesitaba.

Ahora ya nunca le cuento nada, ni ella me abraza desnuda rozándome con sus dedos de terciopelo azulado, enseñandome la belleza de su amarga y exquisita compañía.



Echo de menos todas las noches que sus labios sellaban mis ojos, marcándolos con serenidad. Limpiaba mi espíritu para despertarlo renovado, aunque ansiado era el reencontrarme con ella.


Cada luna, llena, nueva, menguante... fuese como fuera... ella siempre esperaba mi llegada despierta.
Hoy por hoy también la tengo a mi lado... Aunque ya no es solo mía. Ahora la comparto con vosotros.

En cierta forma, siento que la he traicionado...

Ella sigue contándome cosas, pero se que algo está cambiando en ella también... Quizá se sienta dolida por haberla compartido sin pedirle permiso...


Me sigue escuchando, así que aprovecharé para pedirle que nunca deje de inspirar mis noches, y que por favor, nunca olvide los momentos que ella y yo pasamos juntos.






A mi soledad.



1 comentario:

Anónimo dijo...

muy bueno!